
Sábado, 15.30 horas y ya había finalizado mi paseo por el centro de Santiago y decido tomar esa micro. Miro con gran interés mi nueva adquisición. Ya había llegado a mi destino, pero el día estaba maravilloso y decidí retroceder un poco y volver a ese lugar en el que pasamos muchas cosas. La fuente, el pasto que extrañamente me envolvía de un olor agradable, el escenario me llenaba de imágenes y ahí estábamos tú y yo, de la mano, riendo, hablando, mirándonos. Lo que me cautivó de tí era tu sinceridad, que me bastaba sólo mirar tus ojitos verdes para saber todo lo que sentías. Tomar tu mano y sentir que no estaba sola me tranquilizaba demasiado, lo más extraño, que a pesar de la distancia se que cuento con tu apoyo y después de lo que pasó, no dejaré que nadie te involucre en asuntos que no son tuyos.
2 comentarios:
Ahí estaba ella. Sola con un libro en sus manos y yo la vi pasar. Nada en particular pensé, pero el destino nos uniría y se encargó de demostrarme lo bella que eres.
Se que todo lo que pasó te confundió, sólo que él no se merece tanto.
Cuidate, eres en verdad un ángel y al igual que yo, el que logre de nuevo conquistar su corazón, será un "Afortunado".
Te quiere demasiado y te respeta.
Alejandro.
Escucha de nuevo esa canción, aquella que oíamos cada vez que íbamos al parque, aquella que te dediqué en tu lugar favorito, aquella que te canté casi al oído. Eres preciosa Daniela, lo mejor que me pasó en mucho tiempo.
¿Sabes lo que me gustó de tí? tu dulzura y que contigo era yo, sin explicación
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